martes, 13 de agosto de 2013

La cantinela de Gibraltar

Durante la crisis del siglo XVIII y con la muerte sin descendiente de Carlos II(casa de los austrias). El clero, nobleza y la corte afrancesada decidió que en el tratado de paz de Utrecht(abril 1713) y Rastatt entre sus múltiples cláusulas dispusiese contentar y apaciguar a la monarquía británica por la impronta instauración de la dinastía de los borbones(corona de Francia) tras los pirineos. Gran Bretaña a cambio de la conformidad y beneplácito real obtuvo la exención fiscal para enviar anualmente a la América hispana un buque llamado navío de permiso, que consistía de por sí en el monopolio de la trata y tráfico de esclavos en el nuevo continente. Además acordaron la cesión de soberanía de dos plazas estratégicas en el mediterráneo: una fue la isla de Menorca(recuperada por España en 1715) y la otra es el peñón de Gibraltar o también llamada Calpe. Mitológica columna de Hércules, símbolo el cual figura tanto en el emblema y semblanza del actual Reino de España, así como en el escudo autonómico Andaluz.

Con la proclamación de la primera República en 1873 uno de sus principales objetivos es recuperar y nacionalizar para la naciente nueva democracia la explotación de minas de Río Tinto en Huelva, bajo propiedad de una compañía anglosajona que operaba bajo el paraguas comercial y económico de la cercana colonia imperial británica de «la Roca». Tal propósito por la nacionalización quedó en saco roto, otrora vez la restauración monárquica, primero con la casa de Saboya, otra vez con los borbones en el Estado, con Alfonso XII. Por otra parte la Segunda República nada más comenzar su andadura en 1931 recurre a la empresa inglesa Bradbury and Wilkinson & Co, al no estar al alcance del Banco de España la capacidad técnica necesaria para emitir y acuñar papel moneda.


El fascista Franco en julio de 1936 y con el fin de trasladar las tropas africanas rebeldes llegó a un pacto con las autoridades políticas y gubernativas gibraltareñas para que éstos suministrasen y proveyesen de petróleo a los barcos sublevados franquistas, y así lograr el ejército fascista cruzar el estrecho y poder desembarcar con los golpistas en las costas gaditanas. Sin cinismo, matando así dos pájaros de un tiro; de una parte contribuyó el contubernio franquista-gibraltar a destruir en parte la peseta del gobierno del Frente Popular, como divisa de referencia internacional en las transacciones mercantiles de la II República. Al iniciar así y dejar de reconocerse ésta en mercados monetarios, estableciendo la peseta facha como valor preferente de intercambio del régimen. Y a su vez Gibraltar al igual que la Alemania nazi e Italia fascista, rompía la neutralidad beligerante al prestar apoyo logístico y militar a los rebeldes.

En 1969 el consolidado dictador y genocida por la gracias del divino dios (rezaba en el anverso o cara de monedas) decide cerrar la verja a cal y canto, y cortar el grifo del abastecimiento de agua a los «llanitos».

Todo pueblo tiene el derecho universal a la autodeterminación, a decidir sobre su futuro tanto sí es Ceuta y Melilla como sí se trata de Gibraltar. Durante la denominada transición española se restablecen relaciones entre los dos Estados; el español y el británico, y tras ésta suceden toda clase de tiras, aflojas, dimes y diretes, y por supuesto ardores patrios a los dos lados de la valla y a la vez por parte de cada una de las dos casas reales y jefaturas de Estado en liza: la Windsor y la Borbón. Sí bien existió desplantes y ausencias en bodas y jubileo real de los primeros por parte de los segundos, también hubo largas vacaciones veraniegas conjuntas y sesiones de paparazzi pactadas en Mallorca por ambas dinastías. Poses y estampas para no olvidar quien es el detentador de riqueza en respectivos reinos. Cuando no es que ha sido apresado o agredido un barco pesquero por faenar en aguas marítimas y territoriales de «La Roca», es un submarino nuclear quien arriba al puerto marítimo de Gibraltar, como el Tireless en 2001 y sucesivamente. Pero todo tipo de submarinos o armamento nuclear llega continuamente a bases militares de la alianza militar en puertos y aeropuertos como San Fernando, Rota o Morón de la Frontera. Y no nos escandalizamos o enteramos de nada, o no queremos enterarnos porque somos aliados y miembros de la OTAN, y ya se sabe que al fin y al cabo entre compañeros de cama acaban perdonándose feos y desplantes en el largo trascurso de los tiempos.
El gobierno español se escuda en el daño y delito medio ambiental al ecosistema que produce unos hormigones con hierros vertidos al mar por parte de responsables gibraltareños durante el verano de 2013, también es cierto que existe pesca que utiliza malas artes, el arrastre para las capturas, y que tal modalidad pesquera daña el suelo marino y a la regeneración de especies y caladeros. Por contra en el mes de junio los medios de comunicación difundían la adquisición de arena procedente de Tarifa por parte de Gibraltar, y es que sí la colonia crece en extensión y superficie perímetral, en gran medida valga la redundancia, es como consecuencia que las autoridades españolas lo permiten, consienten o miran para otro lado de vez en cuando, ya que camiones cargados de arena de la playa y duna de Valdevaqueros transitaron por la misma frontera que posteriormente sufria retenciones, controles y celo en el acceso y salida del puesto aduanero.

Existe un problema en la evasión de impuestos. Encaje y tratamiento fiscal de Gibraltar(*) con su entorno más cercano. Ése es el factor en esencia que permite enriquecimiento y lucro de la colonia. Que bajo sofisticados propósitos perpetua la dominación, y pobreza de vecinos de La Linea, Algeciras y demás municipios de alrededores, colindantes y próximos. ¿Por qué no se persigue al capital evasor en proporción igual?, ¿quién o quiénes tienen radicada o abierta cuentas bancarias o propiedades en el susodicho paraíso fiscal?, ¿qué banco o personalidad jurídica trabaja con entidades de crédito gibraltareñas?. Antes del oportuno aspaviento chusquero patriótico por parte del presidente Rajoy, el ministro de exteriores Margallo, el primer ministro Cameron y la Royal Navy, Gibraltar era en las noticias del día a día tan solo uno más de la amplia lista y gama de paraísos fiscales donde blanquea el dinero negro, lo mismo que Andorra o las Islas Man. Un lugar donde los Bárcenas, Urdangarín, Messi o grandes fortunas anónimas guardan el dinero a buen recaudo bajo la premisa del que paguen otros, y ese es el quid. No se solventará el falso conflicto por implantar una tasa de 50 euros a quien cruza la frontera a hacer turismo o trabajar, ver los monos y a adquirir a buen precio alcohol, gasolina, azúcar, chocolate, mantequilla o golosinas, o al perseguir a un disconforme contra tal injusticia o a un pobre desgraciado que pasa un cartón de tabaco de contrabando. Éstos no empobrecen una localidad como el Campo de Gibraltar u otra cualquiera de las que padece la lacra del desempleo y el paro en Andalucía, sino que al contrario y muy a nuestro pesar son aquellos que precisamente nunca pisaran o han pisado ni por asomo la zona, y no dan un palo al agua. Quien se aprovecha precisamente del estatus superior que goza el Peñón, del que han participado y son partícipes en privilegiada consanguinidad de interés usurero de uno y otro lado de los reinos y estados británicos y español.
Pero además cuando alguien compra artículos y mercadería en Gibraltar con libras esterlinas lo normal sería que devuelvan el cambio en libras esterlinas inglesas y no en dinero de juguete, ya que la libra esterlina gibraltareña no vale nada en ningún banco de fuera del Peñón, en países de la Commonwealth, pero tampoco en Londres o en Escocia. Gibraltar cuenta con una autonomía financiera y fiscal mayor que cualquier de las ciudades y comunidades autónomas del Estado español respecto de la metrópolis. Aunque ésto tan solo es para timar al turista incauto. Y aquí es donde radica el timo de un tocomocho que dura tres siglos, donde engatusar al pueblo es peor que ser engañado como reino, estado o realidad nacional.


(*) Sentencia del Tribunal de Justicia (Gran Sala) de 15 de noviembre de 2011, respecto al impuesto sobre Sociedades del gobierno de Gibraltar.