miércoles, 19 de marzo de 2025

CINCO PESETAS PALO DE BANDERA. ERROR INÉDITO 5 PTAS DE 1949*{50}. DIVISORES SUPERIORES IZQUIERDO, CASTILLO Y LEÓN


    1. Introducción

      Este tipo de error se origina por una rotura del propio cuño, durante el transcurso del proceso mecánico de modelado sobre la moneda. Provocando un exceso de metal para una determinada zona del cospel. 

      El defecto se muestra mediante unas finas y cortas líneas que destacan de manera superficial ante la pieza monetal. En nuestro caso, a través de tres leves tramos rectos sobre este emblema del "nacional catolicismo". Podríamos observar el primero de ellos para el castillo, arriba del contracuartel, y los otros dos próximos al león.

      Al contrario que un simple rayado, el cual originaría una línea bajo la superficie, donde tal circunstancia genera una convexidad, es decir, una especie de surco. La fractura, en cambio, se trataría de un error por desprendimiento o quiebra del metal que conforma el cuño o troquel.

      La línea cóncava se ocasiona involuntariamente durante la producción mecanizada de la impresión. Luego los técnicos que acuñaron estas cinco pesetas de 1949*{50} tendrían que haber detectado y apartado la pieza, al encontrar un error sobre la moneda. Posteriormente repararían el cuño estropeado para no volver a repetirse la falla.

      A pesar de la gran cantidad en número de monedas fabricadas para la emisión de 1949*{50}, desconocemos si existen muchas o pocas piezas donde aparezca tal preciso error en el proceso de troquelado. 

      Cuando se da la circunstancia que fueron fundidas aquellas amonedaciones para las tiradas de los años de 1949*{49} y 1949*{50}, tras un brevísimo recorrido como parte de la masa monetaria del momento. 

      Por otra parte, tenemos el hecho constatado que sólo algunas de las monedas emitidas, muy pocas, llegan apenas a estar en curso. Particularmente aquellas que pertenecen a 1949*{51} y 1949*{52}. 

      Todo ello debido a la perentoria necesidad del metal níquel. Principal elemento material intrínseco de estas cinco pesetas con orden de emisión de 1949*. 

      Así, gracias a esta moneda, las autoridades franquistas y la FNMT obtuvieron uno de  los  insumos necesarios para elaborar numerario de menor tamaño y peso, pero con similar valor monetario y unidad de cuenta en dinero. Cinco pesetas y orden de emisión de 1957*.

      Las monedas de 1949* se retiran de la circulación por el Banco de España. Oficialmente durante el año 1958, pues existía una alta demanda del níquel ante los mercados internacionales de materias primas. 

      Contexto económico para las 5 pesetas de 1949*

      En cuanto al poder de compra dentro del intervalo de la Guerra Civil, 1936-1939. La elección monetaria era sencilla para los/as españoles/as: toda moneda de plata convino guardarlas como reserva de valor, y, en cambio, gastar o utilizar billetes y monedas de cobre o níquel para las actividades cotidianas comerciales. 

      La plata se trata de dinero-objeto-mercancía que por su contenido material precioso podría sobrevivir al invariable proceso inflacionista, al que estaba abocado el papel moneda. Manteniendo el numerario argento cierta capacidad adquisitiva de cara a sus poseedores. 

      Los nuevos billetes puestos en circulación por el legítimo y legal Estado español de la Segunda República, junto a billetes resellados por los insurrectos y al papel moneda facilitado a sublevados, tanto por la Alemania de Hitler como por la Italia de Mussolini, se habían canjeado ante las distintas sucursales bancarias. 

      La alta demanda de la moneda de plata acuñada desde 1869 a 1933*, era consecuencia directa por la pérdida de valor de la divisa fiduciaria peseta. Cuando todas las partes beligerantes debían obtener en el exterior pertrechos militares o el simple avituallamiento. Todas estas adquisiciones de suministros tenían que hacerse a crédito o mediante el pago con oro y plata en forma de lingote.
       
      Parte del canje por estos novedosos billetes puestos en curso, se efectuó con la moneda en plata entregada (1) a ambos lados del conflicto bélico y económico. Depósitos argentos hechos por la propia ciudadanía ante cada una de las diferentes entidades financieras presentes en  localidades y municipios, unido a sus respectivos bancos centrales (Madrid y Burgos). Todo ello, a consecuencia por presiones ambientales y al miedo existente de la ciudadanía por la incautación de sus bienes. Más concretamente a razón de los propietarios de metales preciosos. 

      En aquel ínterin de la Guerra Civil desapareció el uso de la plata monetizada, como medio de pago habitual entorno a la zona controlada por el gobierno del Frente Popular, y también para las áreas bajo ocupación rebelde. Empleándose, principalmente, el papel moneda como medio de intercambio diario, para lograr así todo tipo de mercancías, y en relación a las transacciones económicas comunes efectuadas en los distintos territorios (2).



      El billete es y era un valor monetario-signo totalmente fiduciario, ya que, para el BdE perdió su total convertibilidad en plata. Mientras, la única moneda acuñada por los fascistas españoles son los 25 céntimos (3) elaborados con cuproniquel en Austria allá por 1938 durante el anschluss.


      Un mástil sin bandera dentro de un escudo

      La casualidad acerca de la ubicación espacial de los errores dentro del blasón faccioso, ha hecho que uno de estos fallos dé la apariencia en ser un tipo de palo de bandera. Arriba del primer contracuartel, donde se halla la torre izquierda del castillo. Aparentando un mástil o vara (4) al que únicamente, con un poco de imaginación, le faltaría una bandera institucional.

      En relación al otro divisor correspondiente a la figura del león, ubicado además en la parte superior izquierda, contemplamos dos ligeras líneas en paralelo. También provocadas por la rotura del cuño. 


      Por consiguiente, este error inédito hasta la fecha, ha hecho que descubramos unas delgadas y pequeñas líneas perceptible mediante una lupa, observando dos de los contracuarteles del emblema. 

      Por otra parte, el estandarte utilizado era compartido por sus connotaciones simbólicas monárquicas, asumidas por el general Franco (5). Encontrándose tal escudo presente en el papel moneda por valor de 1 peseta con fecha de orden de emisión del 28 de febrero de 1938, y en moneda desde la peseta de 1944. Si bien, serán los 5 y 10 céntimos de 1940 donde aparecerá por primera vez en una amonedación el aguila de san Juan. Dado que los 25 céntimos de 1938, a los que hicimos referencia anteriormente, no recoge el símbolo aguileño como emblema nacional.

      Si bien, continuará el Estado español con la misma heráldica unida al águila franquista (tomada de los reyes Católicos) sobre los reversos monetales, referido a siguientes acuñaciones hasta 1982 (6).
       


      Incluso después de 1975, año de la muerte del tirano, sus amonedaciones le sobrevivieron al mismo, como un elemento idiosincrásico más del que imbuirse la transición española hacia la democracia. Pues, tal numerario siguió teniendo curso, por mucha simbología facha y rancia expuesta. La cual permaneció sobre la circulación hasta el año de 1997, poco antes a la entrada del euro {2002}. 

      El actual escudo del Estado español continúa conservando referencias a destacar de los antiguos territorios de Castilla y León. Lugares comunes, a cuyo error en el troquelado hacia las divisiones superiores hicimos referencia para las cinco pesetas de 1949*{50}.



      La utopía de Franco

      Desconocemos qué les rondaba por la cabeza a los fascistas españoles a finales de 1946, para creer aquellos que al término de la Segunda Guerra Mundial y aún en plena posguerra, serían los mismos capaces de organizar un moderno Sistema Monetario sobre el “nuevo” Estado, que además incluyera la fabricación de moneda circulante elaborada con plata. 

      Al finalizar la II GM, España, junto a los estados que tomaron partido por el Eje nazi-fascista (7), como eran Alemania, Austria, Italia y Japón, entre otros. Contiguo a sus bancos centrales, no se hallaron ante el corto plazo en disposición financiera alguna para acometer amonedaciones con el uso de la plata. De cara a configurar un sistema monetario estable y con valor, alrededor a los tipos de cambio del resto de divisas internacionales. 

      A finales de la década de los 40 y principios de los 50, existía una inestabilidad financiera entre los partícipes de la pasada contienda (8). Causado por las devastadoras consecuencias que provocó los largos años de guerra. Motivado por los posteriores costes de reparación unido a la reconstrucción ante sus distintas economías mundiales.

      Si bien, llama poderosamente la atención que las potencias belicistas citadas, lograran, mucho antes que la Peseta franquista, sobreponerse y realizar tiradas monetales con dinero-mercancía (plata).   

      Finalmente, la dictadura no pudo acuñar con dicho elemento precioso hasta el año de 1966, por medio de la moneda de cien pesetas {1966-70}. A posteriori que el resto de países capitalistas que participaron del Eje, los cuales efectuaron un retorno sobre las amonedaciones argentíferas años después de acabada la guerra. Así lo hizo la R.F.A. en 1951 con el marco alemán. A partir de 1957 Japón mediante el yen, junto Austria con el chelín austriaco. E Italia a través de su lira a comienzos de 1958.

      Sabemos que algunos aliados como Estados Unidos de América, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Países Bajos y China (algunas provincias no ocupadas), continuaron en todo momento con sus emisiones en plata para la divisa circulante durante y tras la II GM. 

      Sin embargo, países europeos como Francia {1959}, Bélgica {1948}, Grecia {1960} o Noruega {1964}, tuvieron que esperar varios años más tarde una vez finalizada la guerra, cuando recuperaron las producciones en plata con destino al menudeo corriente en general de sus habitantes. 

      En cambio, la Unión Soviética y Dinamarca desecharon la utilización de la plata ya en 1931 y 1923, respectivamente. En este sentido, nunca regresó el dinero-mercancía para la expansión económica entorno a su territorio y población sobre dichos estados.

      Disposiciones legislativas para las 5 pesetas de 1949*

      El 19 de diciembre de 1946, el Boletín Oficial del Estado publicaba la Ley de 18 dic., sobre acuñación de un nuevo sistema monetario. Donde se calificaba las monedas precedentes emitidas de provisionales. En esta norma se cita al decreto 20 de enero de 1939, en el cual se privó de curso legal toda amonedación de plata elaborada con anterioridad a la aprobación del decreto. Ordenándose su total retirada al público, bajo pena de prisión la mera posesión acumulativa. 

      La intención, además de la recaudación de activos reales y materiales con destino al pago de la creciente deuda del gobierno fascista, fue, según se afirmaba con el propio decreto firmado por aquél, proceder a la fabricación de otro numerario que llevará a gala alegorías propias del Estado franquista (9). Siendo ésta producida con plata. Esto último, pasados siete años aún no había ocurrido.

      La dictadura responsabilizaba al gobierno republicano del Frente Popular ("El oro de Moscú") y a los acontecimientos a nivel internacional que se sucedieron en el lapso de la II GM, como aquellos culpables y detonantes en privar al BdE de la cantidad suficiente en plata como materia prima o en bruto requerida, para lograr la FNMT producir moneda argenta. 

      En tanto, convino dicho régimen a realizar y de forma previa al texto ejecutivo de 1946. Es decir, la obligación de acuñar nueva moneda en plata se hallaba a través del decreto de enero de 1939. Deber preceptivo al cual se comprometió antes de acabar la Guerra Civil, 1 de abril de 1939.

      Posteriormente, el artículo 2º de la ley de 18 de diciembre de 1946, refiere un sistema monetario con una serie en plata para monedas por valor de cinco, diez y veinticinco pesetas. 

      Las características principales de las cinco pesetas se establecían en su artículo 5º, debía contener una pureza de plata .500. Prácticamente una plata muy baja en su composición por su escasez del metal precioso. 

      A su vez, la última moneda de plata fue fabricada por la 2ª República siendo de .835 y peso de 5 gramos para el valor de una peseta. Mientras que la moneda de plata en principio programada con la ley de 18 de diciembre de 1946, su valor era para cinco pesetas, el peso pretendía ser ahora de 15 gramos y un diámetro de 32 mm. Una simple regla de tres dará como resultado la apreciación sufrida con la plata y que finalmente no pudo materializarse en forma argentífera alguna. 

      Pese a ello, igualmente con el níquel se produjo otra apreciación:
      1. 25 céntimos 25% níquel {1938} = 7 gr.
      2. 5 pesetas. 99% níquel 1949*= 15 gr.
      3. 50 cts. 25% níquel {1949}= 4gr.
      4. 5 ptas. 25% níquel. 1957*= 5,7 gr.
      5. 5 ptas. 25 % níquel. 1975*= 5,7 gr.
      6. 5 ptas. 25% níquel. 1980*= 5,5 gr.

      Los jerarcas del régimen acabaron por cambiar de "opinión", dejando a un lado sus propios compromisos y asumir la imposibilidad del uso de la plata para fabricación de sus monedas circulantes (10).


      Más adelante, la Ley de 16 de julio de 1949, sobre acuñación y puesta en circulación de moneda por valor cinco pesetas, regula la composición de la misma, que debía tener un mínimo de níquel del 99%. Admitiendo pequeñas cantidades del hoy día tan apreciado cobalto, siempre que no superara el 1%. El peso y el diámetro se mantenía en cuanto al fijado anteriormente para la moneda de plata por la ley de 1946. 

      La orden 5 de agosto de 1949, autorizaba la puesta en curso de esta peseta de níquel, con una previsión de 200 millones de piezas en sucesivas tiradas.


      Parece ser, que el precio del níquel se hallaba desde hacía cierto tiempo en alza. Dándose la paradoja que el valor del metal superaba al valor facial de la divisa cinco pesetas, 1949*. Por tal razón, el Estado perdía dinero. Encima, dejaba de ser una moneda fiduciaria al contener un valor intrínseco gracias a la cotización del níquel. Ya que 15 gramos de este metal se tasaba a más de 5 pesetas, a ello habría que añadir los costes propios para la fabricación del numisma.

      Aunque la Orden 18 de febrero de 1958, publicado en el BOE del 25 de febrero del mismo año, establecería la entrega de todas las pesetas de 1949* con destino a la FNMT, con intención de destruir y aprovechar su metal para reacuñar otras monedas de menor tamaño y semejante valor. Sin embargo, había comenzado la recogida material desde antes a la fecha y publicación de la citada Orden.

      Sobre el porqué de la desmonetización de una tirada total cercana a los 25´5 millones aprox. de piezas emitidas, y que circularon con diferentes niveles de ejecución, queda aún cuestiones por aclarar y ciertas preguntas nunca se responderán.

      • 1949*{49} = 605.901 unidades. 
      • 1949*{50} = 24.609.718 uds.
      • 1949*{51}= 151.462 uds. 
      • 1949*{52}= 200.188 uds. 

      Se calcula que entorno a los 16.400.000 uds. lograron retirarse por el BdE. Aunque, algunos industriales, con anterioridad a la recogida por los responsables de la política monetaria, comenzaron a fundir las cinco pesetas, 1949*, para utilizar su níquel como materia prima (11). Consideramos que ciertos empresarios usaron el níquel como recurso para la siderurgia y fabricación de componentes manufacturados, y otros simplemente para especular con el valor del mismo. De ahí, que se desconozca la cifra total de las monedas fundidas, debido a la escasez de documentación relativa al número de piezas retiradas por parte de las autoridades monetarias del momento.

      Por ello, no sabríamos calcular a ciencia cierta la cantidad exacta de monedas apartadas para los años de mayor volumen de piezas emitidas, 1949*{49} y 1949*{50}. 

      Existen múltiples teorías que pretenden explicar el motivo de dicha recogida. Unas conjeturas que van desde la Guerra de Corea (1950-53), el elevado coste de expedición e incluso la imposibilidad técnica y financiera del propio Estado español para sufragar tal emisión. Entre otras justificaciones se une la logística, como la material ante la necesidad de insumo de níquel, que se plasmó en 1951 con la retirada de los 25 céntimos de 1938, y sus 7 gramos de peso al 25% de níquel. 

      No obstante, aquello que sí sabemos con toda seguridad, es que la moneda de 1949* tuvo una etapa muy limitada en su recorrido. Ni tan siquiera llegó a la década de circulación. 

      La orden de retirada de 1958, como curiosidad, argumenta que la propuesta de recogida monetal la realiza la Dirección general de la FNMT, una vez que la propia normativa la firma el propio Director general de la FNMT. Es decir, quién realiza la propuesta es la misma persona que asume la proposición. No olvidemos que el régimen fascista se caracterizaba por la nula transparencia de sus instituciones, contiguo por la carencia en albergar cualquier resorte de control hacia los organismos supuestamente encargados de la regulación monetaria. 

      Desde hace largo tiempo se viene argumentando que el fundamento principal por cuyo motivo se apartó esta pieza de su trayectoria como parte de la base monetaria, era porque la moneda no dejaba de ser demasiado grande para la época. La intención pretendida del BdE fue la de retomar mediante el diámetro de su tamaño, la grandeza metafórica de otras monedas "gloriosas" para periodos remotos de la Historia, que aquellos querían rememorar. Sobre todo, a los Duros llamados del centenario. Por ejemplo, las cinco pesetas de plata del Gobierno Provisional (1869-1870) con sus 37 mm de diámetro. Frente a los 32 mm para las 1949* de níquel. 
      Cuando, además, no se encuentra por parte de prácticamente ningún otro país del mundo, semejantes amonedaciones de esta envergadura y con este tipo de metal para los años que van desde 1949 al 1958. 

      Conclusión

      Pretendían acuñar moneda en plata previamente a finalizar la guerra en 1939, y hasta 1949 no perdieron la esperanza. 

      En un contexto nacional desolado por la destrucción, que ellos provocaron mientras duró la Guerra Civil, y con una situación internacional nada propicio para el régimen después de la II GM. Es entonces el instante buscado ideal, año 1946, para antojársele elaborar una serie con plata. 

      Entretanto, Franco se había posicionado cercano a los derrotados de la II GM. Logrando recibir sanciones diplomáticas durante un corto periodo (Resolución 39 de la Asamblea general de la ONU del 12 de diciembre de 1946). Consiguió el rechazo por parte de las potencias aliadas vencedoras y democráticas, hasta que comenzó a recibir el cobijo y proteccionismo de EUA (12). 

      Hubo una larga autarquía antes de la llegada del turismo y el soporte económico norteamericano, el cual se tradujo en la adquisición de deuda española y la creación de dinero de la nada (continuidad de la peseta franquista sin estar sujeta a patrón oro o plata). Continuismo en política monetaria y moratoria (condonación) en el pago de la deuda a Italia y Alemania.

      En 1949, los gerifaltes creyeron ser capaces de sacar al mercado nacional y global una divisa que en tamaño (32 mm) recordara, quizás, a las cinco pesetas de plata cuyo estándar era cercano en diámetro al de la Unión Monetaria Latina, que tuvo su curso previo a la Guerra Civil española, es decir desde 1865 a 1927. Monedas de plata fabricadas desde 1869 a 1899, que casualidad se encargaron de expropiar forzosamente a las familias desafectas, en tanto estuvo vigente el conflicto y parte de la posguerra, entre el resto de monedas divisionarias de plata acuñadas hasta 1933. 

      Los acólitos franquistas esperaban, ya que no podían amonedar en plata, copiar al menos el tamaño de los duros de plata. Acercándose al diámetro de las cinco pesetas del Gobierno Provisional, Amadeo y Alfonso XII y XIII. Herederos y reflejo de etapas pseudo imperiales, que confiaban emular a través de proyectar la moneda de níquel.

      Aquello que subyace de todo esto, es que no solo el BdE se encontró muy lejos en lo concerniente a recuperar la acuñación con plata, si no que a duras penas pudieron hacer circular la moneda de 1949* en un metal como era el níquel. 

      Ambos aspectos, el carecer de plata primero e inmediato a no poseer el suficiente níquel después, y que en principio programaron contar, nos indica la pobreza económica vivida. Al igual que la falta de planificación y poca altura de miras que existía entre los responsables del FNMT y BdE en el marco de la dictadura. Lo trascendental era lo lastrada que estaba la situación financiera española, a la hora de sufragar hacia sus prestamistas las deudas por la Guerra Civil. 

      Notas al pie:


      (1) Para los rebeldes permaneció vigente la ley del 20 de enero de 1939. Se calcula que únicamente se entregaron al Estado fascista español unas 2.800 toneladas de piezas de plata, de las casi 6.000 fabricadas desde 1868. Es decir, se retiró de la circulación solo el 47% de la plata amonedada que había sido producidas. El resto estaba atesorado en casas de particulares o se exportó mientras continuaba la guerra civil, para comprar armamento y petróleo.


      (2) A su vez, las monedas de plata se obtenían en el mercado negro a traves del estraperlo.


      (3) Los 25 céntimos de cobre y níquel circulan hasta el año de 1951. 


      (4) El mismo parece una redundancia vexilológica. El asta, de por sí, se trata de un símbolo asociado a lo militar y nacionalista, que pareciera poseer un mensaje de lo más político, a su vez prosaico. Un error de acuñación mostrado con una línea recta, a la que llamamos mástil, sobre el castillo del escudo.


      (5) Triste alegoría de la cárcel en la que se convirtió España entonces, con una dictadura que permaneció rodeada de un aura marcial y ultranacionalista desde sus inicios. 


      Igualmente, todas las monedas donde figuraba el busto del sátrapa en anverso, éstas iban asociadas con el lema orlado de Caudillo. Junto al resto de símbolos heteropatriarcales y catolicistas reaccionarios.


      (6) Dicho escudo se mantuvo vigente hasta la aprobación de la Ley 33/1981, de 5 de octubre, del Escudo de España.


      (7) Franco, supuestamente, no participó en la II GM (Ocupación de Tanger en Marruecos, colaboración ante el Holocausto y envío a la URSS de la División Azul).


      (8) Debido a la aplastante derrota sufrida por el Eje, gracias a la victoria de los Aliados contra el totalitarismo antidemocrático.


      (9) En tanto la Guerra Civil anuló la obligación emanada de la legislación de ordenación bancaria, para que el BdE mantuviera en sus cajas una cantidad porcentual de piezas de plata igual a los billetes en depósito. Se trataba, más o menos salvando las distancias, equivalente a un Coeficiente de Caja, que es como se conoce hoy día, tal obligatoriedad para las entidades financieras de disposición de liquido en efectivo. La obligación por la cual los depósitos bancarios cuentan con una proporción de reservas líquidas en función a las cuentas o depósitos abiertos ante la propia entidad financiera. 


      (10) En mayo de 1940, el Estado totalitario vendió 162 lingotes de plata a EUA. Una parte al pago por la ayuda recibida por empresas norteamericanas a lo largo de la Guerra Civil a favor de los insurrectos, otra para conseguir divisas que paliaran una aguda crisis de medios de pago que lastraba la economía española. 


      (11) Santacreu Soler, José Miguel (2002): Peseta y política. Historia de la peseta 1868-2001. Páginas 128 al137. 


      (12) EUA fue un valedor importante que contribuyó a la distensión y deshielo de las relaciones internacionales con el Estado español a partir de 1950. Más tarde, con el beneplácito del mismo se adhiere España a la ONU, 1955, y finalmente el aval financiero fundamental del reconocimiento al régimen dictatorial, desencadenado por la visita a Franco del presidente norteamericano Eisenhower en 1959.


      Referencias:

      https://imperio-numismatico.com/t180267-linea-reverso-5-pesetas-194950-estado-espanol?nid=3#1544754


      https://blognumismatico.com/2024/09/27/como-saber-si-las-5-pesetas-194919-51-son-autenticas/


      https://leyendomonedasnumismatica.blog/2024/09/12/5-pesetas-194919-51-estado-espanol-distintivo-de-cuno/


      Escudo del Estado español actual: https://www.lamoncloa.gob.es/publishingimages/galeria/recursos/actualidad/EA93-AE3A-Escudo.jpg

       

      LA POLÍTICA MONETARIA DE LA PESETA DURANTE LA GUERRA CIVIL 1936-39. La implicación de Italia y Alemania en la creación de base dineraria. https://www.eumed.net/libros/1892/1892.pdf