lunes, 7 de agosto de 2023

ECO, LA NUEVA MONEDA DEL ÁFRICA OCCIDENTAL.

El Franco CFA (XOF), la última colonia monetaria francesa en África dice ADIÓS.


El franco CFA o XOF (Franco de la comunidad financiera africana) es la denominación de dos de las monedas comunes que utilizan 14 países en el continente africano desde finales de la Segunda Guerra Mundial. La gran mayoría de estos países fueron antiguas colonias francesas (con la excepción de Guinea Ecuatorial, antigua colonia española hasta 1968, y Guinea-Bissau, antigua colonia portuguesa hasta su independencia en 1973).

Después de la 2ªGM, Francia adoptó los acuerdos surgidos en el seno de la conferencia de Bretton Woods, es decir, adoptó como propias las normas y resoluciones en materia financiera y monetaria que se daban los estados miembros entre sí, para el establecimiento de unas bases que a la postre regularía la políticas económicas que regirían internacionalmente la economía mundial. Las cuales fueron planteadas por el auspicio de las Naciones Unidas. 

Como dichas antiguas colonias africanas pertenecían a Francia en el momento en el que se suscribió dicho convenio, ello las vinculó económicamente de por vida a la metrópolis parisina. Primero con al franco francés y luego posteriormente con el euro. A pesar que, sobre el papel estas naciones se habían independizado políticamente del Eliseo no así en el plano económico.  

Las dos monedas del franco CFA son por tanto, el franco CFA presente en África Central y el franco CFA para el África Occidental. Aunque teóricamente son dos monedas distintas, ambas monedas en la práctica son intercambiables entre sí, y además plenamente convertibles a euros, garantizándolo el propio Tesoro gubernamental francés. Esta paridad del CFA al Euro, no conlleva aspectos positivos, ya que se priva a los países de la posibilidad de actuar sobre la tasa de cambio de la moneda local. Pues carecen de una herramienta vital para la política monetaria, ya que dichos países producen y exportan productos que han de ser competitivos en los mercados internacionales y el estar sujeto al euro castiga las exportaciones a destinos diferentes de la propia Francia o de la Unión Europea. Tengamos sobretodo en cuenta que los intereses de países eminentemente primarios y agrícolas que están desde hace décadas en vías de desarrollo no son los mismos que los intereses de los países europeos, donde su sector preponderante es el de servicios. Es decir, a Europa le puede interesar tener un Euro fuerte para que Alemania pueda vender sus productos de alta gama y tecnología a terceros, pero por ejemplo a Niger, que principalmente exporta materias primas, como minerales, le cuesta vender más un producto que no tiene transformación alguna o valor añadido si el euro tiene alto valor respecto al resto de divisas, luego hace que los precios locales se hundan para poder exportar y competir con los demás. Ya sea a través de la devaluación salarial y con el incremento de ejército de parados de reserva, como una política para contener la falta de instrumentos para la devaluación y revaluación monetaria.
Los dos bancos centrales africanos de dichas monedas están subordinados sus políticas monetarias a las decisiones que programen las autoridades francesas. De tal forma que el tipo de cambio de la divisa CFA es fijo respecto al Euro. Por otra parte, todos los estados africanos miembros deben depositar en el Tesoro francés, en el mal llamado fondo común, la mitad de sus reservas en otras monedas extranjeras. Para muchos economistas críticos el franco CFA es un símbolo provocador de una dependencia colonial para con la metrópolis parisina. Pues, estas reservas no están a la libre disposición de los Estados partícipes. Los depósitos del fondo común se invierten a beneficio de la economía francesa y producen como no sus respectivos intereses y beneficios. Así es como el control de la mitad de los ingresos que obtienen en moneda extranjera los países africanos es para el beneplácito de una economía extranjera, en este caso de Francia.

Sin embargo, todo podría cambiar tras una reciente cumbre interministerial celebrada del 17 al 18 de junio en Costa de Marfil, por expertos en economía y ministros de finanzas de los distintos estados miembros de la CEDEAO/ECOWAS (Comunidad Económica de Estados de África Occidental), pues han manifestado su compromiso real en crear una nueva moneda para dicha región, al margen del Franco CFA. Se da la circunstancia que de los 15 países participantes en la CEDEAO, 8 de ellos utilizan el Franco CFA en la zona del África Central, se trata de: Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bisáu, Malí, Níger, Senegal y Togo. 


En la próxima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la CEDEAO/ECOWAS que se celebrará en Abuya (Nigeria) el próximo sábado 29 de junio, los Estados de la CEDEAO podrán elegir definitivamente el nombre de su nueva moneda única que sustituirá en muchos de ellos al Franco CFA, y que todo apunta que tal denominación será ECO, aunque también se barajan AFRI y KOLA como denominaciones plausibles. Está previsto que la creación de esta nueva divisa culminará para el año que viene en 2020. Ello sin duda, será un logro a fin de ahondar África en una mayor integración económica, en una de las regiones con grandes recursos materiales e intereses de las grandes potencias económicas de Europa, EUA y Asia Central. La consecución de la nueva moneda supondría sin duda una derrota sin precedentes para el neocolonialismo que representa los intereses de Francia en la región.

La adopción de la nueva moneda implicará pues el consiguiente abandono del franco CFA en buena parte de la zona, con el consiguiente pérdida de peso e influencia política, militar y comercial de Francia en sus antiguas colonias. Por otra parte, las monedas nacionales para los países que se encontraban al margen del franco CFA, y que a día de hoy cuentan con una divisa propia, supondrá igualmente en ellos una oportunidad de desarrollo económico, para un territorio que engloba a más de 300 millones de personas que lo habitan. Siempre y cuando las políticas monetarias logren salvaguardar y primar los intereses sociales y locales sobre los extranjeros en la región.

Pese a todo, después de más tres décadas trabajando para la consecución de la nueva moneda, ésta no logra el mismo entusiasmo por igual de todos los países que están dispuestos a converger y adoptar la moneda única. El principal escollo se encuentra si cumplirán todos los países con los criterios de convergencias macroeconómica y planes de sostenibilidad que se han impuesto, y por otra parte si lograran solventar las reticencias que plantea Nigeria, que es el Estado más rico de los 15 miembros, con un 60% del PIB de la zona. Por tanto, Nigeria será la clave final que decidirá la puesta en marcha o no de la nueva moneda ECO, pues exige que los países del CFA deben realizar ya una desconexión con el Tesoro francés.

A diferencia del franco CFA, el ECO sí actuará bajo un régimen de tipo de cambio flexible. Por tanto, ECO no quedará indexado a ninguna moneda, como ocurría con el CFA y el franco francés, y actualmente con el Euro. Una de las metas de la nueva moneda es luchar contra el galopante déficit comercial y presupuestario, que lastra una alta deuda pública que limita a los países africanos a sufragar prioritariamente el compromiso de pago de dicha deuda externa que además es odiosa por el alto porcentaje en el que incurren las tasas de interés si no se abonan en el tiempo fijado. La ruptura con la incesante inflación endémica que padece la economía de la región, es también otra de las metas primordiales.

Así mismo, uno de los objetivos principales es mitigar la injerencias externas en las economía nacionales con un Banco Central sólido basado en el modelo federal de integración de las economías. Más si cabe, la integración que buscan los países africanos es clave en un momento crucial en el que los mercados internacionales están fragmentados por la guerra comercial China- EUA. Y aquí, es cuando la CEDEOA quiere jugar como otro actor más de referencia entre ambos contrincantes, sacando el máximo provecho a los litigios y pugnas comerciales que viven las dos superpotencias de Asia y América con respecto a los intereses que ambas naciones tienen por los atractivos recursos en materias primas que posee la citada región africana.

La introducción de esta nueva moneda puede suponer cambios en la lógica de expoliación de los recursos humanos y materiales que padece el continente africano. Además de una esperanza para la repatriación de capitales saqueados a fin de evitar migraciones y muertes en el mediterráneo.

Fuentes:

Insurgente.org AFRICA. El próximo año podría ser, en parte del continente, el fin del colonialismo monetario.